Inglés para niños



Una de las mejores experiencias profesionales y personales que he tenido fue cuando estuve trabajando en un colegio bilingüe durante más de tres años, enseñando inglés para niños. Estuve dando clases de Inglés, Science (Ciencias) y Art (Manualidades) a niños de 2º a 4º de primaria (entre 7 y 10 años).

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Probablemente la parte más desafiante de este trabajo era que tenía que hablar en inglés todo el tiempo, siempre que hubiera niños delante (aunque no fueran alumnos míos), porque teníamos que conseguir que ellos no se dieran cuenta de que nosotros sabíamos hablar español. De este modo les obligábamos a ellos a hablarnos siempre en inglés. De hecho, lo llevábamos un punto más lejos, y les prohibíamos hablar en español cuando estaban delante del profesor de inglés. Todas estas medidas pueden parecer exageradas, pero como explicaré ahora, daban excelentes resultados.

Recuerdo cuánto me sorprendía en las primeras conversaciones que tuve con los buenos compañeros que tuve allí, cuando me recomendaban muy enfáticamente que no dejara que ningún alumno me oyera hablar español. Me decían: “si te oyen hablar en español, estás perdido”
Al principio me parecía todo demasiado exagerado, pero cuando llevaba allí unos meses me empecé a dar cuenta de que realmente todo aquello funcionaba. En el patio veía a “mis niños” decirse frases de lo más sencillo: “pass the ball”, “play with me”, etc. Cada dos por tres me venía alguno de ellos para explicarme un problema: “Miguel hit me”, “Can I go to the toilet?”. No se trataba de frases complejas con una pronunciación exquisita, pero ¿qué más da?, los niños se hacían entender.

Para que funcionara, teníamos que ser muy constantes en recordar a los alumnos que hablaran en inglés, y reprenderles cuando no lo hacían. Pero el resultado es que nuestros alumnos perdían el miedo a hablar en inglés, porque lo hacían de continuo, para hablar de cualquier cosa que les interesara. Por supuesto en clase todo era en inglés también.
Cuento todas estas experiencias en el colegio para ilustrar algunas ideas que quiero presentaros aquí sobre cómo conseguir que nuestros niños aprendan inglés. Muchos de nosotros (yo incluido) nos preguntamos cuál puede ser la mejor manera de que nuestros hijos aprendan inglés, para que puedan tener más oportunidades en el futuro. A continuación os presento cinco consejos para conseguir que los pequeños mejoren su nivel, y que a la vez el proceso les resulte lo más agradable posible.

Cinco consejos para ayudar a tus niños a mejorar su inglés

  1. Habla en Inglés con ellos

Evidentemente, esto sólo es posible si de por sí alguno de los padres habláis bien inglés. Si tenéis un buen nivel de inglés, procurad hablar en inglés lo más posible con ellos. La capacidad de aprender instintivamente que tienen los niños es tremendamente grande, mucho más que la de los adultos. Por eso se suele decir que son como esponjas, que absorben todo lo que se les enseña. Para un niño no tiene por qué suponer un trauma que les hables en inglés. Si son bebés, sencillamente no distinguirán que les estás hablando en un idioma distinto, y si son un poco más mayores probablemente lo verán simplemente como algo gracioso, divertido.

En mi caso, mi madre es inglesa, así que en esto tuve una gran ventaja. Ella nos hablaba en inglés muchas veces (no siempre), y además la oíamos hablar en inglés con sus amigas o con mi padre, que también hablaba un inglés excelente. Mis padres se esforzaban porque les oyéramos hablar en inglés lo más posible, pero a veces el ritmo de la vida diaria, y el hecho de que éramos cinco hermanos todos criados en España, hacía que las conversaciones acabaran derivando al español. Pero mi padre tenía un truco muy bueno para eso: nos pedía que les “riñéramos” cada vez que les oyéramos hablar en español. Les decíamos “Speak in English”, y mi padre nos decía “five pesetas”, nos daba una moneda de cinco pesetas (un “duro”), y pasaban a hablar en inglés. Así estábamos motivados para hablar en inglés y recordarles que ellos lo hablaran lo más posible delante de nosotros. Hoy en día ya no existen las pesetas (vaya…me estoy haciendo un poco abuelo), pero se puede usar este truco con céntimos de euro, o de la moneda que sea.

El ayudar a nuestros hijos puede ser una motivación para nosotros como adultos para mejorar nuestro inglés. Podemos incluso plantearnos el aprendizaje del inglés como un trabajo en equipo de toda la familia.

Quizás estás pensando que tu inglés no es lo suficientemente bueno para ayudar mucho a tus hijos. Si ese es tu caso también hay algunas alternativas que te pueden venir bien. Puedes tratar de llevar a los niños a un colegio bilingüe, que tan de moda están ahora. Si es así, procura que sea uno en que los profesores sean nativos de un país de habla inglesa. No tengo nada contra los profesores españoles de inglés. La mayoría de ellos son excelentes profesionales, y suelen tener un dominio de gramática y vocabulario muy buenos, pero lo que más nos interesa es que nuestros niños escuchen la pronunciación de las palabras que aprenden, tal como las pronuncian los nativos (luego veremos otras alternativas para conseguir esto).

Si no puedes (o no quieres) llevar a tus colegios a un colegio bilingüe (los colegios bilingües tienen el riesgo de tener que rebajar el nivel de contenidos enseñados, con tal de que sean en inglés), existen otras alternativas. Quizá la mejor sea pagar a un profesor/a nativo para que practique el inglés con vuestros hijos, no necesariamente estudiando, sino más bien leyendo con ellos, conversando y sobre todo jugando.

Si no te puedes permitir ninguna de estas cosas, sigue leyendo, hay alternativas.

  1. Procura que jueguen en inglés

Los niños aprenden jugando. No se trata de que jugar ayude a que aprendan, sino que en la concepción de la vida que tienen los niños, todo es un juego. Por ello si queremos que aprendan inglés, tenemos que procurar que jueguen en inglés. Si has leído otros posts en los que doy consejos sobre cómo mejorar el nivel de inglés para adultos, habrás visto que siempre enfatizo las idea del esfuerzo, la autodisciplina o la constancia. Muchas veces vemos métodos de inglés que prometen que aprenderemos inglés como lo hacen los niños. Pero por desgracia no creo que eso sea posible, porque nosotros ya no somos niños. Y la forma de aprender de niños y adultos es distinta.

Volviendo al ejemplo de cuando yo trabajaba en el colegio, a mis alumnos les pedía que sólo usaran inglés en el patio cuando yo estaba de turno de vigilancia. Como comentaba antes, las frases con las que hablaban, no eran precisamente dignas de Shakespeare, pero se sabían hacer entender. Y lo más interesante de todo, ellos estaban acostumbrados a que eso era lo normal, y hablaban inglés sin ningún miedo a meter la pata, de un modo totalmente instintivo.

A veces también daba al final de cada día pequeños premios (pegatinas o similares) a los niños que habían hablado en inglés durante todo el rato que habían estado conmigo. Ellos lo veían todo esto como un desafío divertido, como un juego, y creo que se lo pasaban muy bien, y yo también me lo pasaba fenomenal con ellos.

Hay muchos juegos disponibles en inglés. Para bebés y niños pequeños hay juguetes que repiten palabras en inglés. Pueden ser interesantes para que los niños se familiaricen con la pronunciación. También los libros infantiles en inglés (cada vez hay más disponibles en nuestras librerías, y sino se pueden comprar fácilmente por internet) son excelentes. Pero lo mejor de todo es conseguir que los niños jueguen en inglés. Si tienes ocasión de juntarlos para jugar con niños nativos de habla inglesa, puede ser una ocasión excelente para que se empapen del idioma. También puedes fomentar que jueguen entre ellos usando el inglés con pequeños incentivos como los de las pegatinas que comentaba antes (si usas este truco, te recomiendo que no riñas a los niños por no hablar en inglés, porque puede ser contraproducente; pero cuando sí hablen en inglés dales la enhorabuena, y hazles sentirse bien por su hazaña). Por supuesto también puedes jugar tú con ellos en inglés, o pedir a una persona nativa que juegue con ellos (como hemos visto en el consejo anterior).

  1. Procura que tengan el mayor contacto posible con el idioma

Como hemos comentado antes, los niños son como esponjas, y aprenden todo instintivamente por imitación. Si les exponemos a un idioma distinto, no va a suponer ningún trauma para ellos, sino que lo van a ver de una forma mucho más natural de lo que nos imaginamos los adultos. Por ello es buenísimo exponerlos lo más posible al inglés, si queremos que lo aprendan desde pequeños.

Si tienes ocasión de viajar con los niños a un país de habla inglesa (si vives en uno, por supuesto, todo es mucho más fácil), esto puede ser una manera buenísima de fomentar en los niños la curiosidad por el idioma, y de familiarizarlos con la pronunciación y el uso en la vida real del inglés. Ya sé que esto por desgracia no es una opción barata, pero si te lo puedes permitir, procura viajar con tus niños a un país de habla inglesa, y trata de que hablen lo más posible con la gente local (hablando con vecinos, preguntando cosas, haciendo pequeños encargos de compras, etc.)

Lo siguiente mejor que puedes hacer es buscar a gente nativa en la localidad donde vivas, y fomentar la amistad con ellos, tratando de hablar en inglés lo más posible. Si tienes amigos nativos que tienen hijos, puede ser muy buena idea tratar de que tus hijos jueguen con los suyos.

Por supuesto un buen colegio bilingüe o un profesor/a nativo pueden ayudar mucho también.

Las canciones son una forma excelente de introducir el idioma a los niños. Yo procuro poner a mi bebé canciones infantiles en inglés siempre que me acuerdo, y las canto a coro con el cd, para que le vayan sonando. ¡¡Ella se divierte muchísimo cuando hago esto!! Las canciones infantiles en inglés se llaman “Nursery Rhymes”, y puedes encontrar cds con nursery rhymes en las librerías buenas (mejor si son librerías inglesas, que encontramos en las grandes ciudades). También, por supuesto, los puedes encontrar en las librerías online (Amazon por ejemplo).

Procura que tus niños lean en inglés lo más posible. Hay libros para todas las edades, empezando por los libros de tela para bebés hasta las novelas de aventuras tipo “Harry Potter” para los pre-adolescentes. Una vez más, todos estos los puedes encontrar en las buenas librerías.

Y por supuesto están las películas, la televisión, y las páginas web infantiles. Me he resistido a mencionarlos antes, porque aunque sé que son tremendamente útiles a la hora de aprender un idioma, también creo que tienen una tremenda capacidad adictiva para los niños, así que si podemos conseguir que aprendan inglés usando otras herramientas, mejor todavía, no sólo para su inglés, sino también para su desarrollo como personas.

De todos modos, si tus hijos son aficionados a ver la tele, puedes aprovechar esto para su aprendizaje. La mayoría de los dibujos animados y películas infantiles que ven en televisión (o dvds, etc.) tienen la opción de verlos en inglés, con solo manejar las opciones de audio del televisor o el menú del dvd. A lo mejor puedes poner un horario a los niños para ver la tele, y premiarles cada vez que vean un programa o película en inglés (y lo mismo, o más, cada vez que lean un libro, ya que supone más esfuerzo para ellos).

En cuanto al internet, los ipads, ipods y demás, no soy partidario de su uso para niños. Es cierto que hay herramientas utilísimas en inglés (juegos, vídeos, etc.), pero tienen toda la vida por delante para aprender a usarlos, y sólo unos cuantos años para jugar como niños… con otros niños. Pero en fin, eso es una opinión personal que se sale un poco de lo que es estrictamente la enseñanza del inglés (pero me no me resistía a escribirlo, jejeje).

  1. Ten paciencia con su progreso

Una cosa que suele preocupar a los padres de niños que están aprendiendo inglés es el hecho de que por mucho que se le hable en inglés el niño siga contestando en español. Esto no debe alarmarnos. Para empezar, porque hay cosas mucho más importantes en la vida y en el aprendizaje de un niño que hablar inglés, pero sobre todo porque el proceso de asimilación del lenguaje por parte de los niños tiene dos fases distintas: una primera en la que van recogiendo información de todo lo que ven, oyen y leen; y una segunda en la que se lanzan a reproducir todo eso que han estado asimilando.

Es muy típico que un niño responda en español cuando le hablan en inglés (aunque dé signos de entender lo que le dicen en inglés, esto si que es un síntoma importante a tener en cuenta), pero que lo haga sólo hasta un determinado momento en el que de manera inesperada se lanzan a decir palabras o frases enteras en inglés. Evidentemente, cuanto mayor sea el contacto que nuestros niños tengan con el inglés, más fácil será que luego se lancen a usarlo, pero no nos tenemos que impacientar cuando nuestros niños no hablan en inglés cuando nosotros queremos. También pueden influir otros factores como la timidez, así que en cualquier caso conviene no forzarlos, y procurar que su uso del inglés sea algo divertido, no algo estresante (bastantes cosas estresantes tendrán ya en su vida de adultos…).

Mi experiencia personal aprendiendo inglés de pequeño puede servir de ejemplo aquí. Yo me crié en España, pero mi madre es inglesa y mi padre español, pero con un nivel excelente de inglés. Mis padres me hablaban muy a menudo en inglés, pero yo tenía la manía de contestarles en español, creo que sobre todo porque me daba un poco de vergüenza, porque durante el resto del día hablaba en español con mis amigos del colegio, y se me hacía un poco raro. Mis padres a menudo estaban frustrados por no oírnos más a menudo hablar inglés. Pero luego cuando venía algún familiar de Inglaterra a visitarnos, o cuando íbamos nosotros a visitarlos a ellos, mis padres se quedaban impactados de cómo hablaba. Simplemente yo iba asimilando en mi cabeza todo lo que iba aprendiendo, y cuando lo vi conveniente, lo empecé a usar.

Ahora ya como adulto, todo esto en lo que mis padres se esforzaron tanto da su fruto en el hecho de que me gano la vida como profesor de inglés y me puedo comunicar en inglés con fluidez en todo tipo de contextos. Y ahora, paradojas de la vida, soy yo el que busca las ocasiones para hablar con mi madre en inglés, y estoy seguro de que ella disfruta esos ratos de conversación tanto como yo.

La moraleja de todo esto es que tengas paciencia con tus hijos: aunque parezca que no estén haciendo progreso, probablemente estén haciendo más del que te crees, y si procuras que tengan mucho contacto con el inglés, tarde o temprano eso dará su fruto.

  1. Nunca es tarde para aprender

Pongámonos en el caso de que nuestros niños, por el motivo que sea no aprenden el suficiente inglés, o que han pasado ya su infancia (que es el momento ideal para aprender un idioma de forma instintiva). ¿Nos tiene que preocupar eso? No, y mil veces no. Creo firmemente que se puede aprender inglés a cualquier edad, siempre que tengamos la motivación suficiente. Por suerte o por desgracia la motivación tiene que partir de cada uno de nosotros, y no podemos hacer una “transfusión” de motivación para aprender inglés a nuestros hijos. Es posible que de niños o adolescentes no tengan la motivación suficiente para aprender inglés, pero que las distintas circunstancias de la vida les pongan en una situación en la que deseen fervientemente aprender inglés. Cada uno tiene su momento.

Mi padre era español, y es la persona española que jamás he conocido con un mayor nivel de inglés. Se crió en España, de padres españoles, en una cultura muy poco abierta al exterior, en un mundo sin toda la cantidad de avances tecnológicos para aprender idiomas que tenemos hoy en día. Y con más de veinte años sintió un interés enorme por aprender inglés. Si alcanzó un nivel tan alto fue por su gran nivel de esfuerzo, autodisciplina, por lo metódico y constante que era. Pero repito, empezó a estudiar con más de veinte años, con la mente ya adulta y formada.

Nunca es tarde para aprender inglés, así que si tus hijos no lo están aprendiendo bien ahora, o no lo han aprendido bien todavía, no te desanimes, porque si se lo proponen siempre podrán aprenderlo en el futuro.

Y de todos modos, para cuando sean adultos, ¿quién sabe si el inglés seguirá siendo tan importante en el mundo? Para entonces a lo mejor es más útil hablar chino, ruso ó quién sabe qué idioma. ¿Quién sabe? Pero lo que sí sabemos es que queremos a nuestros hijos con todo lo que tenemos, y que queremos lo mejor para ellos. Intentemos que aprendan inglés, pero dejemos que sean niños, que para ser adultos ya tendrán tiempo.

Si tienes cualquier duda o comentario sobre este artículo o sobre el aprendizaje del inglés en general, me puedes escribir en recuadro de comentarios de este post,



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